Estadísticas Agentes inteligentes

Hoy en día existen demasiados medios de información: al día se puede recibir información por diez o doce medios de información diferentes, la mayoría de ellos electrónicos. A la vez, desde los años sesenta ha ido disminuyendo el nivel de atención de la gente: las frases de los políticos, el sound byte, deben de ser cada vez más corto para que los oyentes/votantes mantentan la atención.

A la vez, no solamente están dispersos los medios de información, sino también las fuentes de esa información: geográficamente, personalmente, por grupos de interés. Si se quiere mantener alguien al día, aunque sea en un campo pequeño, le resulta prácticamente imposible, o bien se queda obsoleto.

Un poco de historia

El crear robots inteligentes, que hagan ese trabajo por la humanidad, es una aspiración antigua de la Inteligencia Artificial. Los medios tecnológicos existentes hasta el momento han hecho que sean prácticamente parte del campo de la ciencia ficción.

La novela Todos sobre Zanzíbar, de John Brunner: fue la primera que mencionó algo similar en la Ciencia Ficción: un ordenador que se expresaba de forma más o menos natural, y con el cual se podía hablar de forma también natural. En otra novela, del mismo autor, titulada El jinete de la onda de shock, del mismo autor, introduce los tapeworm, o serpientes, programas que buscan información sobre una persona para hacerla desaparecer virtualmente; también se utilizan las mismas serpientes para destruirse unas a otras. En realidad, serían una mezcla entre los agentes inteligentes y los virus actuales. Kevin O´Donnell, en su novela titulada ORA:CLE, tiene algo simular: gusanos que vagan por la red buscando otros gusanos, para destruirlos. En esta misma novela hay algo parecido a noticias personalizasas.

Algunas novelas actuales, como Snow Crash, de Neal Stephenson, los bots tiene más realidad: un agente o avatar, con apariencia humana, que guía y ayuda al usuario de una realidad virtual. DataMan, que aparece en la novela Efecto Spaghetti, de Merelo y Merelo, es algo similar: un buscador y presentador de información, enfocado principalmente a la investigación criminal. Gran número de novelas actuales abundan en ellos: en realidad hoy en día está clara la tendencia a la personalización y adaptación a los gustos personales de todos los artilugios informáticos.

¿Qué deberían ser?

Según Pattie Maes:

Un programa autónomo, adaptativo, capaz de aprender de las experiencias y de adaptarse a nuevas situaciones.

Eso los convierte en componente ideal del interfaz para el usuario de las aplicaciones y electrodomésticos modernos, tan complejos ellos. En vez de tener que enfrentarse uno a unos dígitos parpadeantes de un video, habrá un "agente", como el simpático clip de Office 97, que irá preguntando: ¿Qué quiere hacer? ¿Quiere poner la hora? ¿Grabar un video? ¿Quiere hacerlo como la semana pasada? Y cosas así. Hasta que uno se harte.

Hay por tanto varios componentes:

  1. Debe ser un programa autónomo. Esto no está muy claro qué significa, porque todos los programas son autónomos. En todo caso, significa que el programa no necesita a otros programas para funcionar, y quizás que es multiplataforma y que puede usar cualquier sistema operativo.
  2. Debe comprender el lenguaje más o menos natural, o al menos entender las acciones del usuario y sacar conclusiones de ellas, y por supuesto comunicarse con él en este mismo lenguaje natural.
  3. Debe ser adaptativo: no se debe de limitar a funcionar según unas reglas determinadas, sino a crear nuevas reglas con el fin de adaptarse al usuario y a los entornos informacionales (a veces llamados infopaisaje), donde trabaja.

¿Qué son?

Hoy en día, ese sueño está lejos de realizarse. Los agentes no son muy inteligentes, y son básicamente programas escritos en diferentes lenguajes de programación, generalmente basados en reglas, que habitan en mundos virtuales: mazmorras (MUDs), zonas de charla (IRC), y la Web, por ejemplo.

Los tipos principales usados hoy en día son:

Criaturitas con vida artificial.