Alcachofas.com

Érase una vez un tendero de Villarobledo, Albacete, que vendía alcachofas. Sus alcachofas eran las mejores de la localidad, e incluso venían de toda la provincia, y de Murcia y Alicante, a comprar alcachofas. Él iba por las plantaciones de alcachofas, y seleccionaba las alcachofas más jugosas, las más tiernas, y sólo esas eran las que vendía en la tienda.

Un buen día, un turista en bermudas, gafas de sol y riñonera, le habló de la Internet. ¿Porqué vender alcachofas sólo en Villarobledo, cuando podría venderlas en todo el mundo? Y montó su sitio web, alcachofas.com, donde ofrecía sus alcachofas en cajas, las mismas alcachofas jugosas de corazón tierno que había siempre vendido.

Y tuvo mucho éxito. Vendía primero una caja diaria, luego dos, luego 10, y 100, hasta el punto que ya no podía él solo con las alcachofas. Tuvo que contratar a un primo y a un cuñado que empaquetaran alcachofas, y a una sobrina que se encargaba de hacer los número y contestar el teléfono. Pero claro, con tanta gente, ya no podía vender sólo alcachofas. Empezó a vender también latas de alcachofas. Alcachofas cocidas en botes. Licor de alcachofa. Y la gente seguía comprando, más y más y más, de Colombia, de Sri Lanka, de las Barbados. Todos querían alcachofas. Pero, a la vez, le empezaban a pedir más y más.

Así, tuvo que ampliar su sitio, y vender berenjenas, calabacinos y cardos. El dominio alcachofas.com ya no le bastaba, y tuvo que comprar todos los demás dominios. El cardos.com le salió un poco caro, así que tuvo que pedir prestado dinero. Para devolverlo, como los calabacinos y las berenjenas y productos derivados no generaban lo suficiente, y además la gente se despistaba y no tenía donde comprarlos, tuvo que comprar otro dominio, superverduras.com, que le costó más dinero todavía. Y, además, tuvo que comprar a un competidor que se había hecho con la exclusiva de las berenjenas rellenas de Almagro, berenjenasrellenasdealmagro.com.

De pronto se encontró con que no tenía un duro. Así que decidió ir a Bolsa, y como era una puntocom, de pronto subió desde las 20 pesetas la acción hasta las 800000 pesetas la acción. Y se convirtió en millonario; además de tener muchas alcachofas, tenía un montón de papel que valía muchos billones de pesetas.

Con todo ese papel, decidió comprar El Corte Inglés, que, aunque vendía más cosas, como no era puntocom, no valía tanto dinero en bolsa, sólo unos billones. Cambió el Corte Inglés por la mitad de los papeles que tenía a su nombre, y todavía le quedó dinero para comprar Confecciones Pepita, una tienda de Villarobledo que siempre le había gustado.

Al final, alcachofas no vendía muchas. De hecho, no vendía nada, porque se fue de vacaciones permanentes a Caños de Meca, y allí estaba en pelotas todo el día, y sólo se vestía para dar exclusivas en las revistas y salir en la tele. Además, las alcachofas eran cada vez más malas. Ya no se seleccionaban con el cariño que él lo hacía, y las berenjenas de Almagro no estaban tan bien aliñadas, y ni siquiera los preparados de arroz con alcachofas estaban en su punto. Así que, en realidad, el sitio costaba 10 veces más de los ingresos que generaba, y acabó cerrando, dejando sólo unas cuantas recetas de alcachofa. Aunque trató de relanzarlo como el portal de la alcachofa y derivado, tampoco tuvo éxito con la publicidad.

Todo eso, claro está, le traía sin cuidado. A estas alturas del pelotazo, las alcachofas no le podían traer más sin cuidado.

El zampabollos, emprendedor a la española.
Tema: Ganar pasta en Internet