Arqueología de la Internet

Caray, fue hace tres o cuatro años y parece que haya estado ahí toda la vida. La Web, me refiero. Hasta el punto, que alguien, en algún momento, podría preguntarse ¿cuál fue la primera página Web?

Pues probablemente encontraría que su pregunta no tiene respuesta. Aunque es muy probable que la primera página fuera algo hecho por Tim Berners Lee en el CERN, bien en HTML o en alguno de sus antecesores, como el ENQUIRE que se ejecutaba nada menos que en un ordenador Norsk Data. Pero la Web no tiene su Biblia como la imprenta, ni su transmisión del discurso de Hitler como la tele, ni su salida de la Misa del Pilar como el cine en España. Una pena.

Pero si buscara, encontraría que la primera página Web que se encuentra en Altavista tiene como fecha el año 70. Lo cual es un poco difícil, porque entonces apenas si se había inventado la Internet, por no mencionar la Web. Y de ahí al año 91, hay cuarenta páginas, de las cuales uno puede admirar su capacidad de previsión, pues la primera distribución general de la WWW en los ordenadores del CERN fue el 17 de mayo de 1991. Probablemente, la fecha de todas estas páginas se debe a un error en las fechas puestas en el ordenador. Y, sin embargo, Altavista da el siguiente número de páginas para cada conjunto de fechas, es decir, el número de páginas cuya fecha está puesta entre el primero de enero y el 31 de diciembre de ese año:

Año Hasta 1991 1992 1993 1994 1995 1996
Páginas 40 84 480 12334 82184 302093

Esto no quiere decir nada, sino que hay ese número de páginas que no han sido modificadasdesde tal fecha. Lo que sí es significativo es el crecimiento casi exponencial experimentado por el número de páginas.

En cualquier caso, suponed que dentro de 30 años alguien se pregunta, ¿y eso del Web, qué era? Y decide buscar cómo era la Web en 1997. Pues sería para él imposible saberlo, de la misma forma que hoy en día es imposible cuál era el estado estático de la Web hace tres o cuatro años. Y no por falta de espacio para almacenarla. Hoy en día, si alguien decidiera almacenar todas las páginas Web existentes, pongamos cien millones, a 20-30 Ks cada una, necesitaría tres mil Gigas. Caray, no es tanto. Unas mil cintas, más o menos.

Pero si guardáramos todas estas en un sitio seguro que no cambie en mucho tiempo, por ejemplo, debajo de una cama de un piso de estudiantes, y lo encontraran dentro de cierto tiempo, ¿qué tendría? Un montón de programas, que probablemente no fuera capaz de interpretar, y que reflejarían el estado estático de la Web en ese momento. No el cambio de las páginas. No lo que puede ejecutarse desde ahí, las bases de datos a las que puede acceder, los juegos a los que se puede jugar. Sería algo así como guardar un fotograma de todas las películas en el mismo día, sin tener además un video o un reproductor para volver a ponerlas.

¿Conclusión? Que si las palabras son aire, y al aire van, la Web son bits, y los bits, sólo Dios sabe que es de ellos pasado cierto tiempo. Si no, que se lo digan a los que tienen en su casa un armario lleno de cintas con juegos del Spectrum