Midiendo audiencias

Desde el viernes a última hora, todos sabemos cuantos millones de marujos y marujas siguieron (o seguimos) la infausta boda del toreador y la marquesita por televisión. De ello se encargan las empresas de medición de audiencia, tales como SOFRES, que pueden informar de quién está mirando cada canal cada cuarto de hora, u otras empresas, que incluso pueden medir audiencias minuto a minuto. Todo esto lo hacen a base de una serie de aparatos instalados en casas elegidas, que se conectan por teléfono cada noche y le cuentan al ordenador principal de la empresa quién ha visto qué, y qué televisión fue la más vista.

También sabemos cuantos millones de personas leyeron las diversas revistas de la víscera cardíaca que informaban puntual y detalladamente de dicha boda. En España, la OJD, Oficina de Justificación de la Difusión, cuenta para todas las publicaciones (periódicos y revistas) suscritos a su servicio, cuantos ejemplares se han vendido por venta directa, por suscripción, y por otros medios. Cada trimestre, la Encuesta General de Medios hace también una encuesta a una muestra de la publicación, y se puede saber no sólo cuantos ejemplares se han vendido, sino cuántos han leido cada publicación y con qué frecuencia.
Lo que no se puede saber es cuánta gente ha visto alguna página web relacionada con la boda del cuatrimestre. Y eso, porque es difícil ponerse de acuerdo. Para empezar, se puede usar y se usa ya la encuesta general de medios. Pero esta encuesta es un poco "burda": uno puede ver cientos de páginas web cada día, y no se acuerda; generalmente se dan las más conocidas. Algunos periódicos en internet utilizan también la OJD; la OJD inserta un gráfico invisible en las páginas principales de los periódicos, de forma que al cargar la página, también cargamos ese gráfico, con lo cual hay un registro independiente de la empresa de quién y cuánto ha visitado esa página. Porque claro, cualquiera puede presentar sus registros, pero eso nadie se lo va a creer.

Pero los registros tienen un serio problema. Solo dicen quien ha pedido una página, pero no quién la ha leido. Muchas veces se pide una página, y antes de que se cargue completa, ya se ha ido uno a otra. O a veces, un proxy puede solicitar una página, y ya está disponible para todos los que usen el proxy, aunque lo pidan miles de veces. O se puede pedir varias veces una página, y sólo se verá una petición, porque la caché del ordenador del cliente la almacena. O sea, que ni están todos los que son ni son todos los que están. Aparte, los registros tienen un problema: demografía. No se sabe cuantos años tiene el que ha visitado, ni cuánto poder adquisitivo, ni siquiera donde vive. Los de SOFRES no tienen ese problema.
Y claro, al final, ¿a quién le importa todo esto? Pues principalmente, a los que insertan anuncios, a los que le interesará saber cuánta gente ha visto, y quién es esa gente. En Estados Unidos, hasta cierto punto, lo tienen resuelto. Dos empresas (antes eran cuatro), Media Metrix y Nielsen (la misma que mide audiencias de TV allí), se encargan de medir audiencias. El problema es que no están de acuerdo sobre cuáles son las páginas más vistas. Y los anunciantes están que trinan. En fin, que es un problema  que habrá que resolver pronto, porque al fin y al cabo, los anunciantes son los que hacen que la Internet siga siendo gratuita.