-ciencia ¿Cómo funciona la ciencia? 27 de abril de 2001

La mayor parte de la gente piensa que la ciencia funciona como se describe en las películas descritas en los diarios del HAL9000: con gente un poco loca, descuidada, que hacen experimentos que poca gente entiende y que a menos gente interesan, en el ático, o, en su defecto, el sótano de su caserón, preferiblemente solitario.

Siento decepcionaros, pero, salvo algún caso, que siempre lo hay, en la mayor parte de los casos no funciona así. La mayor parte de los científicos están contratados por sus gobiernos o por empresas para hacer cosas, que, en muchos casos, dependen de quien los contrata, y en otros, menos; pero siempre se hace la ciencia en un contexto, que es el de la universidad, centro de investigación o empresa donde uno se encuentra.

En general, la ciencia de la forma siguiente, al menos en España: una vez que uno es un científico más o menos establecido, con tesis doctoral y una plaza en propiedad en alguna Universidad, puede empezar a pedir proyectos. En estos proyectos se hace una descripción de qué es lo que se quiere hacer, qué gente va a participar, y cómo pretende uno hacerlo; algo así como un "plan de negocios", que sirve para financiar la investigación de un grupo completo los dos o tres años siguientes. Si hay suerte, te conceden el proyecto, y te caen unos diez o doce millones de pesetas (menos de cien mil euros), que debes invertir en comprar equipos, pagar fotocopias, y pagarte los viajes.

Evidentemente, luego el gobierno te exige resultados: tienes que realizar la investigación para la cual has pedido dinero, y publicarla; no puedes coger y sentarte encima de ella y decir que eres el más listo y demostrarlo. Lo importante es que tienes que publicarla; y esto es más o menos difícil dependiendo de si el medio, un libro, una revista o un congreso, es nacional o internacional, y dependiendo, claro está, del medio en sí. Hay revistas que mandan hasta a cuatro revisores el trabajo, y los revisores deciden si se publica o no; al final de un año de trabajo, puedes haber escrito un artículo, mandarlo a una revista, y que tres de esos cuatro revisores digan que no sólo está mal escrito y no se entiende el inglés, sino que, además, ya lo publicó un señor de Noruega hace dos años.

Ese es el medio, y no otro, como se publican los resultados en ciencia; por eso, cuando alguien vea aparecer en la prensa noticias del tipo "Un científico de Djibouti ha descubierto la cura para la calvicie", lo primero que tiene que preguntar es: ¿Donde lo ha publicado? Si lo ha publicado en Nature, nadie se atreverá a discutirlo: ha seguido el proceso de selección más estricto. Ahora, si lo ha publicado en el Diario de Vigo, y además lo ha escrito un primo suyo que es periodista, ah, amigo, no se puede fiar uno mucho.