Por amor al comercio

Estas navidades son fechas de amor, fraternidad y gastarse un montón de pasta en regalos, por eso se está empezando a hablar cada vez más del comercio electrónico. Se puede comprar casi todo por internet, y como suele decirse, el año que viene, más.

Sin embargo, todo esto del comercio electrónico, ¿sirve para algo, al menos desde el punto de vista del consumidor? Para empezar, ¿las cosas salen más baratas? Pues al parecer no, porque si le sumas gastos de envío y la pasta que te has gastado enganchado al ordenador hasta conseguir bajarte la página, igual te sale hasta más caro. ¿Es más divertido? Pues no. Es más bien aburrido. ¿Habrá algo que sustituya a la experiencia de recorrer las calles iluminadas del centro de la ciudad, oyendo villancicos, y rodeados de gente cargada de bolsas? Yo creo que no. Uno puede ponerse lucecitas en su habitación del ordenador y el villancico de Extremoduro en el equipo de música, pero no es lo mismo.

El comercio electrónico promete la desintermediación, es decir, la venta directa del productor al consumidor, pero por lo pronto, eso todavía no se ha producido salvo en algunos casos. En los casos en que sí se ha producido (por ejemplo, grupos de rock como Siniestro Total vendiendo sus camisetas), sí se puede producir un ahorro, y lo que quizá es más importante, un aumento de los beneficios del productor, pero no en otros casos. Amazon, por ejemplo, no produce lo que vende, y sus márgenes son tan pequeños que apenas tiene beneficios.

Sin embargo, cuando se produzca esa desintermediación, todo el panorama comercial, e incluso probablemente social, va a cambiar mucho; sobre todo con la introducción de agentes inteligentes. Inicialmente, estos agentes podrán buscar la oferta más interesante de todas las que hay en internet (como ya sucede en algunos sitios, tales como Jango o Junglee), pero en el futuro los agentes ocmpradores serán incluso capaces de negociar precios con los agentes vendedores.

O sea, que al final, el encanto de ir de compras será sustituido por la eficiencia de quedarse de compras en casa. Pero en fin, así es el progreso.

Los que ya se han forrado