El futuro del comercio electrónico

Después de oir las últimas noticias, podría parecer que el futuro de los sitios de comercio electrónico es bastante negro. Y es cierto que puede ser así: en sitios españoles tales como Diversia, que se han dedicado a pulirse unos cuantos cientos de millones de pesetas, para luego entrenerse en regalar millones de pesetas en bonos que luego la gente no puede usar, o en no mandar a la gente las cosas que pide. Ya le ha pasado a empresas como boo.com, y según algunos puede pasarle a Amazon.

¿Porqué ha pasado todo esto? Por las mismas razones por las que fracasa cualquier otra empresa, con algunos ingredientes añadidos. No puedes coger unos cuantos cientos de millones de pesetas o de dólares, comprarte un dominio que acabe en "ia.com" o el de alguna palabra que venga en el diccionario, pulirte el 20% en publicidad, un porcentaje considerable del resto contratando a directivos que cobran un pastón, luego una miseria haciendo la página web propiamente dicha, y luego menos en lo que sigue: logística, atención al cliente, y, todo lo que en general, se puede denominar "business intelligence".

Por eso creo yo que, si alguno cae, no va a ser Amazon, y si cae, no va a ser por no ser el mejor. Comprar en Amazon es toda una experiencia, y lo más parecido a comprar en una librería, pero una librería de verdad, no las papelerías que venden libros que suelen abundar en este país. Cuando seleccionas un libro, puedes ver los comentarios de otra gente que lo ha leido, e incluso te dicen qué otros libros suele comprar la gente que compra ese libro. En resumen, no te sientes solo ni perdido a la hora de comprar un libro. Cuando te lo mandan, puedes saber por Internet por donde anda el libro, si anda por medio del Atlántico o en Pernambuco o donde, te mantienen al día de las novedades que te interesan... En fin, tiene todo lo que se le podría ocurrir a uno sobre una librería, e incluso muchas cosas que no se le han ocurrido a nadie más.

El problema de Amazon es otro: pierde dinero con cada libro. Supongo que lo habrán calculado de forma que, antes de que empiecen a perder demasiado, cambiar los precios, pero los experimentos de cambio de precio no le han salido demasiado bien por el momento.

Y el problema del resto de vendoloquepille.com es otro: no se trata de buscar una cosa que nadie venda en Internet, y ponerse a venderla: hay que tener un sistema sólido de pedidos, un buen sistema de inventario, que no provoque overstocks ni stocks demasiado bajos, un buen sistema de logística que lleve lo que uno compra casi antes de lo que uno tardaría en cogerlo de la tienda de la esquina, un buen sistema de atención al cliente que te atienda bien si hay cualquier problema. En resumen, lo mismo que tiene cualquier empresa tradicional: la única diferencia es que en vez de tener uno tenderos, tiene una página web.

Por eso, el futuro de las empresas de comercio electrónico está bastante negro. Muchas quebrarán, y las que surjan nuevas tendrán bastante difícil conseguir financiación. O sea, que el que quiera forrarse con Internet, tendrá que pensar en otra cosa.

De compras en internet por amor al comercio