Comunicando

Antiguamente, el tema de las comunicaciones estaba bastante fácil. Uno descolgaba el teléfono de bakelita de color gris, con las siglas CTNE en el disco de marcar, marcaba un número de teléfono, y hablaba, y le cobraban por pasos. Si hablaba mucho o muy lejos, le podía pasar como decía Josele, que le metían los pasos, los nazarenos y la palangana de Pilatos. Había algunos problemas, como una vez que mi familia quiso hablar con mi tía, que tenía el número 18 de Churriana de la Vega de Granada, y nos pusieron con el número 18 de Churriana de Málaga, pero eso se solucionó cuando se puso el sistema automático (y las telefonistas se quedaron en el paro).

Ahora, las cosas son un poco más complicadas. Cuando quiero llamar a mi madre a Úbeda, puedo hacerlo de tres formas diferentes. Puedo llamarla con el móvil Airtel, que me cuesta 12 pesetas a partir de las 12, pero el establecimiento de llamada cuesta más que en Telefónica. O sea, que si hablara poco rato, que habitualmente no es el caso con mi madre, me convendría más Telefónica. Claro, que con los Planes Claros sale más barato, pero sólo si es uno de los teléfonos determinados. O quizás también puedo llamar con Retevisión, marcando antes el 050, porque con el plan 33 o el plan 50 sale más barato y además te cobran por segundos, pero a partir de las 8 de la tarde. O quizás eso es lo de los planes claros. Lo peor es los sábados, que ya no sabe uno cómo y cuando llamar. Y dentro de poco vamos a tener otra compañía, Lince. Me apuntaré también cuando salga.

Pero esto no ha hecho más que empezar. Si me empeño mucho, y llamo mucho a EE UU, me puedo apuntar a un servicio de CallBack, ofrecidos por una serie de compañías internacionales que funcionan a base de números gratuitos, a los que uno llama, y una vez conectado, marca el número internacional que quiere. Estos servicios alquilan ancho de banda, es decir, una parte de la tubería por la que van las conversaciones telefónicas, a las grandes compañías, y las revenden. Por eso sale tan barato, pero sólo a algunos países, y dependiendo del país saldrá más barato en una compañía u otra.

Lo barato, barato, es llamar por Internet; usando IPhone o alguno de los métodos similares, eso sí, siempre que el otro tenga también Internet, ahora que, dentro de cierto tiempo, compañías telefónicas tales como Qwest , montarán una red completa de fibra óptica que mandará tráfico de voz sobre conexiones totalmente digitales, cobrando además por K, o incluso tarifa plana, y permitiendo hablar y conectarse a internet a la vez. Cuando se desregulen las telecomunicaciones, las compañías de televisión por cable, e incluso las compañías eléctricas, acabarán ofreciendo servicios de telefonía.

Pero eso, claro está, es si uno está sentadito en su casa; pero si uno está en medio de la era o en Timbuktú, tendrá que usar satélites tales como la red Iridium de Motorola ( es decir, si es que logran poner algún satélite en órbita, que ya se han cargado unos cuantos que iban en cohetes rusos y americanos), o la Teledesic de Microsoft, que permitirán transmisión de voz y datos en cualquier lugar del mundo. La leche!

Al final, pasará como dice Negroponte: hará falta un agente inteligente, que para cada llamada averigüe cual es la mejor opción en términos de calidad y precio; o bien, el agente inteligente haga una oferta a la miriada de compañías telefónicas, y los agentes inteligentes de las mismas contesten; y eso para cada llamada, incluso para cada tramo de una llamada, en tiempo real.

¿Será más fácil o más difícil llamar que antes? No está muy claro, pero seguro que sale muy barato. Incluso gratis.

Aumenta la densidad y aparecen agujeros negros de telecomunicaciones