lo importante es comunicarse

Un lunes por la mañana, decidí quedar con un amigo. Le mandé un e-mail a su dirección habitual: "A ver si quedamos esta tarde, tú dices cuando y cómo: me mandas un e-mail a esta dirección por la mañana, a esta otra por la tarde, a esta dirección de Hotmail cuando quieras, o me mandas un mensaje al móvil. Si es tarde, me puedes llamar a casa". A media mañana recibo un mensaje de mi amigo "Me acabo de conectar, te doy un toque esta tarde, si no, llámame o me mandas un mensaje al móvil o me llamas por teléfono".

A las 5, sin noticias, le llamo por teléfono. Comunica y comunica. Le mando un mensaje al móvil. No contesta. Le mando un e-mail. Nada. Así que finalmente me voy a mi casa. Allí leo el correo particular. Un mensaje de mi amigo "Vale que quedamos a las 5?" Le contesto que será a las 5 de mañana, y que mejor que me escriba a la dirección del trabajo, o me mande un mensaje al móvil.

Al día siguiente, recibo un mensaje en el móvil: "Quedamos esta tarde, llámame al móvil para confirmar". Le llamo al móvil, pero no contesta, le dejo un mensaje en en buzón de voz pidiéndole que me llame o me mande un mensaje al móvil para reconfirmar dónde. Un rato más tarde se me gasta la batería del móvil, así que le mando un mensaje desde Internet diciéndole que no tengo móvil y que me llame al teléfono del trabajo.

Sin noticias de nuevo, llego a casa, y leo el e-mail de casa: "Voy a estar fuera toda la tarde, pero no llevo el móvil de siempre; llevo otro, pero no sé el número, así que te llamo para averiguarlo, y tú luego me llamas". No me llama en toda la tarde. Al día siguiente, le mando un mensaje al móvil: "Me voy a la puerta de tu casa y no me muevo de allí hasta que te vea. Te lo advierto, llevo provisiones. Tira el móvil, no enciendas el ordenador, y ni se te ocurra acercarte a una cabina. Yo haré lo mismo".

Las comunicaciones se complican.