Democracia directa

Es época de elecciones, y los políticos de llenan la boca hablando de muchas cosas, que, cómo no, incluyen la Internet. Todos tienen flamantes y hagiográficos sitios web (futuras víctimas de crackers desocupados), donde hasta se le pueden mandar correos electrónicos y todo, aparte de leer sobre programas que no van a cumplir y sobre preocupaciones diseñadas a medida de un electorado.

Lo triste es ver que, un gran instrumento como la Internet para facilitar la democracia, no sea usado el resto del año. ¿Tienen todos los políticos, o van a tener, direcciones de correo electrónico el resto de los 4 años? ¿Hay salas de chat en los sitios web de Congreso y Senado donde la gente pueda discutir sobre las leyes que se hayan presentado, se les puedan hacer preguntas directas al Gobierno (y a la oposición), y, lo que es más importante, escuchen? ¿Se publican todas las resoluciones del congreso de Ministros, leyes, resoluciones del Tribunal supremo y demás en la Web para que todo el mundo pueda consultarlas?

Y, lo que es más importante, ¿nos dejarán votar a través de Internet? Lo de votar a través de Internet puede parecer una parida: ¿qué ventaja tiene el poder hacerlo una vez cada cuatro años, frente a la ilusión que le hace a uno ponerse frente a una urna y depositar dos o tres sobres de colorines?. Aparte de la rapidez en el recuento, que es inmediata, tiene muchas ventajas: es rápido, es barato y no hay que limitarse a listas cerradas, y, si me apuras, ni siquiera hacen falta la existencia de los partidos políticos: cualquier persona podría presentarse, sacar una ley, ofrecerse como servidor público (que es lo que se supone que son los políticos) y ser votado sobre la marcha, sin una cantidad ingente de dinero gastado en campañas (que se ha demostrado que sólo influyen en un porcentaje pequeño de la población, y que en realidad son una forma indirecta de financiar los partidos).

Se puede alegar que la democracia directa no es posible, pero no es cierto. La Fábrica nacional de moneda y timbre ya da certificados de clave pública personales a quien lo pida, y estos certificados, como su equivalente analógico, el DNI, permiten identificar de forma inequívoca a su portador.

Pero, claro, eso no mola. O sea que seguiremos votando cada cuatro años, a políticos profesionales incluidos en listas cerradas propuestas por los partidos. A lo mejor, dentro de cuatro años, podemos votar desde nuestro ordenador, pero el resto, es poco probable que cambie.