El Gran Hermano

Es posible, o casi seguro, que los 10 millones de personas que ven el Gran Hermano no hayan leido la novela de George Orwell, 1984, en la que aparece por primera vez tal personaje. Yo, sinceramente, tampoco la he leido, aunque empecé a leerla y me deprimí mucho, pero una de las ideas que transmite es la de que "el hemano mayor te está vigilando"; big brother se traduce más exactamente como hermano mayor, no como gran hermano, que no significa nada en castellano, pero bueno...

En la novela 1984, que Orwell escribió en 1948 inspirándose en la gran dictadura de la época, la Unión Soviética de Stalin, la policía del pensamiento vigilaba lo que pensaba la gente; si tus pensamientos no eran de amor al hermano mayor, o incluso de amor a otra persona, paquete que te caía. Lo de vigilar el pensamiento todavía está un poco lejos, pero, por lo que hemos visto en Atalayas anteriores , lo de vigilar lo que todo el mundo está haciendo gran parte del tiempo no está tan lejano. Entre los Echelon, que vigilan las comunicaciones, los satélites que pueden ver lo que haces cuando estás fuera de tu casa, lo que hace uno en la Internet, que se lo rifan todas las empresas de publicidad, y otros métodos de vigilancia que antes usaban los profesionales pero que hoy en día puede comprar uno en una tienda de un centro comercial, al fin, tenemos un hermano mayor también que nos vigila.

Pero eso plantea un problema tecnológico. ¿Qué se puede hacer con tanta información? Cuando se tenga una foto de cada metro cuadrado de la superficie de la tierra, que se actualice cada varias horas, ¿quién averigua qué pasa, o está pasando, o quién está ahí? O sea, realmente, aunque se tomen todas esas fotografías, ¿estará protegida la intimidad, por el sólo hecho de que nadie está mirando?

Pues sí y no. Para empezar, hay técnicas que permiten reconocer cosas; reconocer el habla (y pasarlo a texto), reconocer caras, reconocer si lo que hay en una foto es una vaca o un trombón. Con lo cual, los ordenadores serán capaces de reconocer, al menos en parte, qué es lo que se está mirando. Pero los ordenadores, ahora y dentro de bastantes años, son un poco tontos, y sólo llegan hasta cierto punto, con lo cual harán falta muchos hermanos pequeños, como esos hermanos pequeños que acompañas a sus hermanas mayores para que no se descarríen, que estén mirando a las pantallas de sus ordenadores, y averiguando qué es lo que su objetivo está haciendo. En una aldea global, habrá un mercado global para cotillas electrónicas que, guiados por los ordenadores, averigüen qué está haciendo la gente y escriban informes para las empresas de publicidad, agencias de detectives, gobiernos, o gente en general desocupada. Por eso, creo que el futuro no está en un gran hermano, sino en muchos hermanos pequeños a los que hay que darle esquinazo antes de quedar con el novio o la novia.

Tema: Intimidad y tecnología