Desordenados

Parece mentira que a estos chismes los llamen ordenadores, cuando lo que provocan es un desorden mayúsculo. Alrededor de cualquier odenador y usuario que lleve un cierto tiempo en el tema, suelen encontrarse: CDs sin caja, cajas sin CDs, CDs blancos grabados sin etiqueta, disquetes amontonados sobre todo ello cuya etiqueta dice "Cosas" o bien "Copia de seguridad 28/Feb/1993", y que en realidad contienen un mensaje de correo electrónico de la madre de uno y el virus "Brain", entre otras cosas que en realidad no podemos recuperar porque se han quedado perdidas para siempre con la desintegración de los bytes...

Y es que ese es precisamente el problema. Si alguna vez habéis tratado de encontrar algo que hicísteis en el ordenador hace 5 años, una declaración de Hacienda, por ejemplo, o aquella poesía que escribísteis a vuestra compañera de clase en COU, lo más probable es que encuentres, después de meter y sacar cientos de disquetes, ZIPs y CDs, la poesía que le escribiste a la profesora en octavo de básica, y la declaración de Hacienda de hace cuatro años, pero nunca, nunca, lo que uno está buscando.

Mucha gente, inclusive uno mismo, trata de resolver el problema metiéndolo todo en el disco duro. Pero hay dos problemas: los discos duros, desgraciadamente, son finitos. Gordos, hoy en día van por los 30 gigas sin ser muy caros, pero finitos. El segundo problema es que los discos duros cascan con cierta asiduidad. Incluso si usas un disco duro para sacar copia de seguridad de este disco duro, lo más probable es que los dos casquen simultáneamente, o en un corto espacio de tiempo.

Para esto, hay muchas soluciones. Una de ellas son los discos duros virtuales, tales como IDrive o Xdrive, pero tienen el problema de que hay poco espacio, de que suelen ser lentos, y de que además, no se pueden sacar copias automáticamente, sino a través de un interfaz Web. Y la otra desventaja es que no sabemos cuándo van a cascar estos discos duros, porque tal como está el panorama, el día menos pensado quiebran.

También está la solución de sacar copias de seguridad, en ZIPs de Iomega o en CDs, pero suelen ser también pequeñitos, en el caso de los ZIPs, caros, y tienen el eterno problema del formato. Todavía tengo disquetes de 5 1/4 cuya información no sé cómo voy a recuperar (cuando la necesite). Sepa Dios cuánto van a durar como formato los CDs...

Luego están las soluciones alternativas: ir mandándose por correo a uno mismo lo que uno necesita guardar, o mandarlo a diferentes cuentas de correo gratuitas, diferentes discos duros virtuales, copiarlo a CD, a otro disco duro extraible, y a varios disquetes cuya etiqueta ponga claramente lo que tiene dentro, fichero por fichero con explicación. Pero aún así, se seguirán perdiendo las cosas.

La única solución creo que estará, en el futuro, en la compartición de espacio a través de Internet, una especie de mezcla entre Popular Power, FreeNet y XDrive, que te permita almacenar en la Internet todo lo que uno quiera, usando espacio que le sobre a la gente (que no será mucho, pero bueno). El problema es que vaya usté a saber dónde está lo que uno mete, pero bueno, con replicación, tolerancia a fallos y cosas así, al final uno podrá tener todos los ficheros que haya podido hacer en la vida, al alcance de la mano. Y tampoco es una utopía: hace poco un amigo cogió todos los disquetes de 3 1/2 que tenía, los comprimió, y los metió en un CD; había ahí hasta prácticas de primero de carrera... En fin, la solución, como siempre, en la Internet.