Atascando Echelon

El pasado día 21 se percibió cierto olor a chamusquina en los alrededores de Sugar Grove, en Virginia Occidentel. Los ordenadores de Echelon, la agencia supersecreta que espía todas las comunicaciones electrónicas, se quemaron por la cantidad de mensajes comprometidos recibidos.

Por supuesto, no pasó nada por el estilo, ni se intentaba que ocurriera. La convocatoria del Jam Echelon day, hecha por una organización en Australia, sólo pretendía llamar la atención sobre la existencia de esta agencia.

¿Y qué es esta agencia, en realidad? Se supone que depende de la supersecreta NSA (National Security Agency), y está formada por una serie de estaciones en el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, que filtran todas las comunicaciones electrónicas, encriptadas o no, buscando palabras o frases comprometidas, es decir, cualquier cosa relacionada con la subversión, contrabando atómico, drogas, el fin del mundo tal como lo conocemos, o si no, por lo menos, el fin del capitalismo.

Durante mucho tiempo fue una agencia fantasma, pero en una interpelación de 1997 al Parlamento Europeo se admitió su existencia. También el Parlamento australiano reconoció su pertenencia a la organización, pero sólo para decir que en realidad, no espiaba sobre sus propios ciudadanos. También en la novela El futuro es nuestro, de Larry Collins, cumple un papel fundamental para encontrar a los malos.

En fin, que probablemente los curritos que manejarían los ordenadores de Echelon probablemente echarían unas risas a costa de la convocatoria. Pero al menos, alguna gente más se habrá concienciado de la necesidad de una cierta intimidad en las comunicaciones electrónicas. Ya sabéis, encriptación y con clave de al menos mil y pico bits. Si queréis saber un poco más sobre Echelon, consultar el sitio web de Electronic Privacy Information Center.

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