Bienvenida Mrs. Marshall
16 de enero de 2000

Ya se sabe que aquí en España nacemos todos con la boina puesta, y que nuestra única aportación a la economía global han sido las naranjas de Valencia y los Chupa Chups. Por eso nuestro bondadoso gobierno ha decidido traernos al amigo americano, para que nosotros, cual Mister Marshall de la era digital, nos postremos y admiremos de su infinita sabiduría.

Estoy hablando de Esther Dyson, una chica que me caía bastante bien, por todo lo que había hecho, por ser presidenta de una empresa de capital riesgo, y por seguir trabajando todavía a sus años. Pero cuando leí sus declaraciones a El Mundo, decidí añadirla automáticamente a la categoría de cantamañanas.

Sus declaraciones no tienen desperdicio: empiezan diciendo aquello de "En la industria de Internet todo está descubierto en Estados Unidos", que aunque no dice exactamente lo que quiere decir, es decir, que nada se ha descubierto fuera, lo da a entender. O séase, que aquí no hemos inventado nada, ¿no? Por eso hay sitios web hechos en España que se citan en ficheros de "preguntas frecuentemente preguntadas", o empresas como Infotel no tienen paralelo en Estados Unidos, o Telefónica está compitiendo con las compañías americanas de igual a igual en Estados Unidos. O el WebListen no tienen nada que envidiarle a Mp3.com.

Pero lo más gordo viene luego:

En Europa, la forma de entrar en Internet es a través de los
teléfonos móviles.
Pero, ¿sabe esta buena mujer de qué está hablando? Es cierto que se augura un gran futuro a la tecnología WAP, porque hay más móviles que ordenadores, y más que fijos, pero de ahí a que todo el mundo esté conectándose por el móvil... En España hay algunos, pero teniendo en cuenta que los módem GSM cuestan un güevo y que no todo el mundo tiene un Nokia Communicator, pues, en fin, que hay que esperar un poquito. Y enterarse de lo que está hablando uno. Y en el resto de Europa, salvo quizá en Finlandoa, sucede tres cuartos de lo mismo.

Pero lo más bueno es esto, aunque no tiene nada que ver con Internet, refleja un poco el carácter de los americanos cuando van fuera y de esta americana en particular:
"Quejosa está porque ha tenido que luchar a brazo partido para que le abran la piscina a las seis y media de la mañana. Ella, que se levanta todos los días a las cuatro y media de la mañana para nadar, no entiende que tenga que pedir como algo especial que le abran dos horas más tarde: «Nadar a esa hora es para mí como ducharme. La gente no se pregunta si se ducha o no por la mañana. Simplemente lo hace»."
Esta muchacha no entiende que, para abrir una piscina, hace falta personal, hace falta gastar recursos, y que, porque ella tenga el capricho de bañarse a cierta hora, no va a bailar todo el santo hotel de coronilla para que lo haga. Es típico del carácter de ciertos americanos: adaptar el entorno a sí mismos, en vez de adaptarse ellos al entorno.

En fin, no quiero sacar más conclusiones. Que cada cual se lea la entrevista, y saque las suyas propias.