los goleores

Vas por la autovía de circunvalación de Granada, y de pronto todo el mundo pone las luces de emergencia, a la vez que se encienden las luces de freno. Cinco, diez o quince minutos después, te das cuenta de que tal atasco se debe a que la gente frena para ver un pequeño accidente que ha habido en el otro sentido de circulación de la autovía. No hay ninguna obstrucción, ni nada. Simplemente hay goleores, que no se pueden perder lo que sucede en el otro lado.

Eso demuestra que la especie goleora es muy abundante, y que se extiende a todos los campos. En particular, en la Informática son fáciles de reconocer: son los primeros que descubrieron la Internet (quizás llegando incluso desde FidoNet), tienen siempre la última versión de todo (o la beta, si todavía no ha salido), y la han probado y la usan, tienen un número ICQ de tres cifras, una dirección HotMail con una sola letra, están suscritos a todas las listas de correo habidas y por haber, y las reparten por sus diferentes direcciones de correo gratuito, tienen el Napster, el Hotline, el Gnutella, y toda la tramoya.

Hay una subespecie dentro de esta especie, que es el goleor con posibles. Un goleor con posibles no solo güele el software, que es gratuito o casi, sino también el hardware. Se compró el móvil cuando todavía tenían un disco para marcar el teléfono, y había que llevarlo en carretilla. Tuvo un ZX81, luego un Spectrum, y desde entonces no ha parado de comprarse ordenadores. Hoy en día, su ordenador en vez de carcasa, tiene estantería, porque si no no le caben la tostadora de Cds, el CD, el DVD, la Zip, los 3 discos duros de 20 gigas, la cinta para hacer copias de seguridad, los dos monitores, el doble Pentium, el módem, el scanner, la impresora láser, el joystick, el ratón, el hub de la red que le sirve para conectar los otros ordenadores que tiene en la casa, el conector para el PalmPilot y hasta la tostadora si pudiera también la conectaría por el puerto USB al ordenador.

En fin, el goleor siempre tiene que probar de todo el primero, tener la primera versión que salga de todo, todavía calentita, y ver cómo funciona y probarlo todo con sus propias manos. Al final, el goleor acaba siendo coleccionista, porque después de probar algo, igual ni lo usa, y acaba gastando más tiempo enterándose de qué es lo que tiene que goler que goliendo mismamente. Por eso, aunque no es una especie que esté en peligro de extinción, si está en peligro de cansancio, porque en un momento determinado se cansan y se dedican a la vida contemplativa, poniendo una churrería, por ejemplo.

Tema: Fauna de la informática e internet