El juego de la imitación

Todo empezó con Alan Turing, un matemático inglés que murió bastante malamente a finales de los años 50 (quien quiera saber un poco más del tema, el excelente artículo de Gabriel Segarra en el PC Actual). Alan Turing describió, que no descubrió, la máquina de Turing, una construcción teórica que permite concluir que cualquier ordenador puede funcionar como cualquier otro ordenador.

A partir de esa conclusión teórica, llegó la parte práctica. En la práctica, las cosas se complican algo, pues un ordenador no es sólo microprocesador y memoria, sino algo más, tanto de hardware (periféricos y demás) como de software (sistema operativo, por ejemplo), pero eso no ha impedido que desde el principio una máquina funcione como otra, usando lo que se denominan emuladores. Un emulador permite a un ordenador ejecutar programas escritos y compilados para otra máquina u otro sistema operativo, por ejemplo, para un Mac emular un PC, o para una Sun emular un PC con Windows, o a un PC con Linux emular un PC con Windows, con sus cuelgues y todo.

Estos emuladores le han dado nueva vida, o incluso vida eterna, a las antiguas máquinas. Se le saltan a uno las lágrimas jugando al Manic Miner, un célebre juego del Spectrum, usando algún emulador (por ejemplo, un emulador  llamado Jasper escrito en Java). O con alguno de los emuladores de los  Atari. Todo ello, supongo, por la nostalgia.

Pero la cosa empezó a ponerse seria cuando los emuladores, o emus, llegaron a máquinas de juegos, tanto las máquinas arcades de los chiringuitos de videojuegos (el más popular es  MAME ) como a otras tales como la Playstation, el Nintendo64, y más siendo máquinas que existen actualmente. El problema es que estos emuladores imitan hardware que se supone que está protegido por un copyright; es decir, son máquinas propietarias; pero además, se supone que para ejecutar algo en ellos, tienes que conseguir ROMs, es decir, volcados de los cartuchos de ROM o incluso chips de ROM (en el caso de los arcades) y copiarlos, y dejarlos en la Internet; porque nadie va a comprar un cartucho de Nintendo64 sólo para poder usar un ROM.Y eso es un problema para Nintendo, porque en realidad de donde verdaderamente saca la pasta es de los cartuchos, no de las máquinas en sí, que se venden a un precio inferior al real.
Y todo esto en realidad, lo que hace es borrar la distinción entre máquinas de juegos y PCs. Si uno pude ejecutar cualquier juego en el PC, ¿para qué se va a comprar una máquina de juegos?. Es más, tampoco hay ya tanta diferencia entre el hardware de un PC y el de una máquina de juegos dedicada: con las nuevas tarjetas de video, las TNT2 o las Voodoo, y los nuevos chips de sonido, un PC puede ejecutar juegos con tanta calidad o más que la última generación de consolas de video. Es más, la Sega Dreamcast ejecuta una versión de Windows, WindowsCE, y tiene un chip de video similar a los usados con los PCs. O sea, que se esperan tiempos duros para Nintendo, Sega y cía; o espabilan y sacan algo que sea mucho mejor que los PCs, y que no lo puedan alcanzarlo en uno o dos años, o desaparecerán bajo el empuje de PCs económicos optimizados para juegos y con un par de emuladores.

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