Inolvidable

Inolvidable es casi todo lo que hacemos en Internet. En una Atalaya anterior dije algo así como que "el gran hermano internetero nos está observando". Pero lo peor no es que nos observa. Sino que no se olvida de todo lo que observa.

Hagamos lo que hagamos en internet, está destinado a ser permanente. Si ponemos una página Web, digamos, proclamando nuestor amor por Pepita, o por Enrique, aunque más tarde resulte que estamos enamorados de Vicente, o de Manoli, alguien habrá archivado esa página web y estará accesible para todo quisque. Ahora y dentro de veinte años. Un sitio de internet, Archive, ligado a la empresa Alexa, archiva cada dos meses todo lo que haya en Internet. De hecho, hace poco le entregó a la librería de congreso una copia de toda la web tal como está en este momento. Unos cuantos terabytes de nada; es decir, unos cuantos miles de gigabytes, que actualmente caben, digamos, en unos miles de CDs o unos cientos de DVDs.

Si más bien somos aficionados a navegar por USENET, la parte "noticiosa" de internet, todo lo que enviemos será archivado, por ejemplo, en DejaNews o en el mismo AltaVista. No hay más que buscar en DejaNews, que nos dirá todos los artículos que alguna vez se le ha ocurrido mandar, tanto a grupos como es.comp.lenguajes.c++ como en alt.sex.orientals . O en es.comp.hackers. Lo cual en un momento determinado, dentro de digamos 5 años, le puede interesar a tu jefe en el trabajo, o a tu novia. O dentro de 20 años a tus chiquillos.

Y con las listas de distribución de correo electrónico, tres cuartos de lo mismo. Muchas listas, aunque uno no lo sepa, están almacenadas en algún lado. La misma lista de Aviso Para Navegantes está archivada, con todos sus mensajes, en OneList . O sea que todas mis disputas con Manuel Acevedo, con el Ciberprofesor y demás están y estarán ahí por los siglos de los siglos. Y muchas más. Cuando por primera vez coge uno un programa o un lenguaje, y hace preguntas del tipo no tengo ni puta idea de qué va, pues ahí se quedan también. A mí todavía me siguen algunos mensajes que mandé a la lista de correo del lenguaje Python, hace siglos. No tenéis más que buscar Python + Merelo en Altavista.
En fin, que todo esto puede ser una amenada para la intimidad de cada persona; vale, de acuerdo. Pero más que tomárselo así, yo diría que tenemos que tener algún cuidado con lo que decimos, porque aunque parezca que lo que las palabras que decimos en Internet son aire y al éter van, en realidad quedan grabadas en piedra.

Intimidad en el ciberespacio