Matar sin remordimientos

El primer juego de ordenador en el que puse mis manos estaba en el bar Monterrey de Ubeda. El famoso pong, aquel tenis, con un par de rayitas verticales y un cuadradito que se movía de un lado a otro. Poco después llegaron los invasores del espacio, bastante más complejos: unos marcianos que se movían de derecha a izquierda, y poco a poco iban bajando. Uno se los cargaba, y ya está.
Desde entonces, los gráficos de han hecho más complejos, hay más sangre, más movimiento, pero los bichos no se han hecho mucho más listos. Aparecen, los ves, y te los cargas. No hay amigos de los monstruos que te reprochen tu actitud, ni tienen familia, ni nada. Y pueden aparecer mil veces en el juego, que mil veces harán lo mismo y te lo podrás cargar de la misma forma.

Pero todo eso está cambiando. Ya hablé en otra atalaya de un juego, Creatures, en el cual unos animalitos, las Norns, nacen, crecen, se reproducen, aprenden a hablar, y, por supuesto, son susceptibles de ser puteadas. Ahora acaba de salir la segunda versión, Creatures 2, con más bichos, y que aprenden más.

Pero no sólo eso. En algunos casos, como en Half-Life, de Sierra Online, tienes en tus manos un laboratorio de genética con el cual crear criaturas que sean capaces de acabar con una invasión extraterrestre. Ya se está trabajando en algunos juegos en los cuales los personajes tienen una vida independiente del usuario: se pueden hacer amigos, y reaccionar de forma inesperada: pueden asustarse por un tiro, puedes convencerles, o, por el contrario, pueden aprender de tu forma de jugar e irte haciendo la vida imposible. Los algoritmos genéticos, que sirven para hacer evolucionar personajes, y las redes neuronales, que dotan a cada personaje de un pequeño cerebro que puede aprender de sus errores, y cambiar el comportamiento. Otro juego, Fin Fin, de Fujitsu, tiene un personaje al cual hay que convencer para que sea el amigo de uno, hablándole y haciéndole cosas, pero hablándole de verdad, con un micrófono.

En fin, que sólo es el principio. En el futuro se podrá seguir matando marcianos o humanos más o menos perversos, pero a lo mejor luego aparece la madre del malo y nos da una reprimenda.