¿libertad de expresión? 31 de enero de 2000

Una de las promesas que nos trajo la Internet fue la de la libertad de expresión ilimitada. Engancha tu página donde puedas, o manda un correo electrónico donde quieras, y podrás expresar tus ideas, tus sentimientos, independientemente de donde estés o de quién seas.

Y eso no deja de ser cierto, como también es cierto que cualquiera puede escribir a bolígrafo unos carteles en su casa y pegarlos, o hacer grafittis de contenido político, o mandar telegramas más o menos codificados a quien quiera escucharle. Pero lo que también es cierto es que, en una Internet con cientos de millones de usuarios, y miles de millones de páginas, es difícil que te escuchen.

Estudios recientes han llegado a la conclusión de que hay esa cantidad de páginas, y otros estudios han hallado que la mayoría de las visitas van a parar a los mismos sitios: grandes buscadores e índices como Yahoo y Terra; y además, esa tendencia se incrementa. Y la razón es obvia: cuantas más páginas hay, más necesarios son los índices que te ayuden a encontrar tu camino.

Por lo tanto, en realidad se depende de esos grandes sitios para hacer llegar tu mensaje. Si ningún sitio se fija en él, tienes tanta posibilidad de que tu comunicado de prensa se vea como de que se viera la historia de tus vacaciones de Pascua. Y el problema es que, como vimos en una Atalaya anterior, estos portales van integrándose en grandes grupos mediáticos, que, por supuesto, tienen sus propios intereses, que en algunos casos no tienen nada que ver con el mensaje político que uno quiere transmitir. Por lo tanto, estamos en las mismas.

Sin embargo, la Internet ofrece una solución. En la prensa tradicional, o en la televisión, es difícil tomar por la fuerza de las armas el edificio y obligarlos a transmitir un mensaje político, pero en Internet, cualquiera, o al menos muchos, pueden romper un sitio, y plantar allí un mensaje. El sólo hecho de romper un sitio de alta visibilidad ya transmite el mensaje a todo el mundo que lo visite, pero además, el hecho en sí es una noticia que tiene reflejo en muchos otros medios, interesados o no en el mensaje. En resumen, a la libertad de expresión por el hacktivismo.

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