Últimamente, muchos de los ataques de los crackers se han convertido en reivindicativos, principalmente por la libertad de Kevin Mitnick (http://www.kevinmitnick.com/ ); por ejemplo, el ultimo ataque al New York Times (http://www.nytimes.com), se debe a que uno de sus redactores, John Markoff (http://www.takedown.com/bio/markoff1.html), intervino en su captura.
¿Cómo empezó esta historia? Empezó bastantes años atrás, en Los Angeles; después de pasearse por diversas BBSs y ordenadores varios, Kevin Mitnick dio con sus huesos en la cárcel. Salió en libertad bajo fianza, con la condición de que no se acercara a un módem, pero claro, no pudo resistir. Comenzó de nuevo, en 1994.
Como buen hacker, lo primero que buscó fueron los medios de llamar
gratis a todos sitios. En vez de usar la red telefónica clásica,
usó teléfonos móviles para conectarse a proveedores
de servicio internet; de ahí trataba de controlar las centralitas
y poder llamar a donde quisiera. ¿Cómo se hacía de
todo eso? En realidad, Kevin Mitnick no sabe programar: usando lo que
se denomina ingeniería humana, es decir, básicamente
comerle el tarro a la gente, se hizo con manuales técnicos de las
telefónicas, con códigos de teléfonos móviles,
y a partir de ahí comenzó su carrera.
En un momento determinado necesitó códigos fuentes de los
programas que controlan los teléfonos móviles, y se le ocurrió
ir a buscarlos al ordenador de Tsutomu
Shimomura (http://www.takedown.com/bio/tsutomu1.html), con el cual,
por cierto jugué al fútbol; un ciudadano japonés,
que vivía en San Diego, y experto en seguridad informática.
Y claro, se lo tomó como algo personal. Junto con el FBI y alguna
otra agencia, lograron localizar el teléfono desde el cual estaba
llamando (con códigos robados) y capturarlo, acusándolo
de fraude de telecomunicaciones, ruptura de las condiciones de la libertad
provisional, y fraude telefónico.
Desde entonces está en la cárcel, con la prohibición
además de acercarse no ya a un módem, sino a un ordenador.
En estos momentos es cuando va a salir su caso a juicio, y es cuando la
comunidad hacker ha comenzado a reivindicar. Para empezar, se cargaron
el sitio del libro que escribieron entre Markoff y Shimomura, Takedown
(http://www.takedown.com), luego la liaron con la película
que se va a hacer sobre el tema, y la última, el jueves pasado,
la emprendieron con 25000 sitios a la vez.
Aparte de lo que opinemos sobre el juicio de Kevin Mitnick (gorrón
consumado algunos, simple curioso que no hace daño a nadie otros),
lo cierto es que se está inaugurando una nueva tendencia: atacar
sitios Web como forma de propaganda. No hay ningún sistema totalmente
seguro, y si uno quiere hacer llegar un mensaje, lo mejor es ponerlo en
un sitio ajeno de gran visibilidad, como por ejemplo, el New York Times.