La saga de Napster

En un cuento de Jorge Luis Borges llamado "El Aleph", una persona trata de escribir una enciclopedia de todo lo habido y por haber mirando un aleph, un objeto que contiene todo el universo. Si hubiera un Aleph de la música, sería el Napster. En un momento determinado, puede haber disponibles en Napster entre medio millón y un millón de ficheros. Aunque lo cierto es que hay 400 copias de cada canción de Britney Spears, y ninguna de La Alegre Banda Local, hay casi de todo.

Es cierto que faltan cosas. Por ejemplo, hay muy poco de música latina; de grupos españoles actuales puede haber una o dos canciones, mientras que de Los Beatles o de Chumbawamba puede haber decenas o incluso miles de canciones. Pero todo se andará con el tiempo, creo yo. Hay música clásica, pop, étnica, absolutamente de todo.

Sin embargo, tiene muchos fallos. El principal problema es el interfaz: buscar por nombres de ficheros de canciones es bastante difícil, porque muchas veces no se conoce el nombre de la canción, ni siquiera el nombre del grupo. Por ejemplo, hasta que descubrí que era Combustible Edison el que cantaba la canción de la película Four Rooms, me tiré un buen rato. Otras veces te interesa descubrir un estilo, por ejemplo, el zydeco de Louisiana o el zouk del Congo, y no conoces ni los nombres de los grupos, mucho menos los nombres de las canciones.

Además, cuando ya tiene uno una biblioteca considerable, puede resultar que tiene uno 4 o 5 veces la misma canción, con diferentes nombres de fichero, diferente tamaño, y diferente calidad... En fin, que se echa de menos un entorno un poco más integrado, estilo Amazon, donde se pusieran los nombres de las canciones, de los artistas, estuviera organizado por estilo, y, de alguna forma, se estandarizaran los nombres de las canciones. O al menos, un cliente de Napster lo suficientemente inteligente como para decirte: Eh, que esa canción ya la tienes 1000 veces.

¿Es esto piratería? Pues un poco sí, un poco no. Muchas de las canciones que me he bajado las tenía ya en vinilo. A ver, porqué diablos me tengo que comprar el CD de "Adam and the Ants", si ya lo tengo en vinilo, o en cinta? ¿Es eso robar?

En todo caso, la cuestión no es si es o no robar, sino si se se puede hacer algo para evitarlo. Si cierran Napster, todavía está Gnutella, que aunque en un momento determinado puede tener 200-300 mil ficheros, sirve para todo tipo de ficheros, no sólo canciones (bueno, Napster también, con un programilla que "envuelve" ficheros), que no se puede cerrar porque cualquier persona puede meter un servidor/cliente en su ordenador. Y si todavía lo intentan con eso, queda FreeNet. Y cualquier otra cosa que se invente uno. En un año o dos, cualquiera podrá poner a disposición de cualquiera en el mundo lo que esté escuchando en su móvil/ordenador de mano/reproductor de MP3/video/maquinilla de afeitar. No quedará otro remedio que prohibir la Internet, entonces.

En fin, esta semana de julio del 2000 ha estado a punto de ser la última en que hemos podido disfrutar de Napster, pero en todo caso, no creo que hubiera sido la última en que disfrutáramos de la música gratis.

Tema: Pirateo