Nanotecnología

Atalaya: Nanotecnología

La nanotecnología se inició en los años sesenta, con una conferencia de Richard Feynman, donde se planteaba qué tecnologías serían necesarias para escribir la Encyclopaedia Britannica en la cabeza de un alfiler.

Algunos de vosotros, que a lo mejor habéis conocido los discos de 8 pulgadas que almacenaban unos cientos de Ks en un disco de 8 pulgadas, y los varios gigas que se almacenan en un espacio que es más o menos la mitad, pensaréis que, al paso que va la burra, eso se alcanzará en unos cuantos años. Y probablemente tengáis razón; pero lo que se planteaba Feynman era como escribirla, no como almacenarla.

A ese tamaño, la información tendría que ser leida por un microscopio electrónico, y la tinta para escribirla tendrían que ser átomos. Habría que conseguir un bolígrafo cuya tinta fueran átomos. No hace falta deciros que los átomos son unos individuos bastante inquietos, y también es necesario que, una vez escrito algo, se quede allí.

Y, en todo caso, ¿quién quiere leer la Encyclopaedia Britannica en la cabeza de un alfiler? Evidentemente, no se trata de eso, sino de poder crear estructuras a escala molecular que hagan lo que uno quiera: detecten propiedades del sustrato, realicen una acción u otra dependiendo de lo que se encuentren, o envíen información a máquinas más grandes. Incluso que hablen entre sí, para realizar acciones en común que solas no podrían.

Las posibilidades en medicina, en química, en materiales, son enormes. Dos de las novelas de ciencia ficción que mejor lo han tratado son La era del diamante: Manual ilustrado
para jovencitas. Neal StephensonLa era del diamante: Manual ilustrado para jovencitas, de Neal Stephenson, e Idoru - William GibsonIdoru, de William Gibson. En la primera, las nanomáquinas se encargan de la protección de enclaves, y luchan unas con otras creando lo que llaman "polvo de toner", o cadáveres de nanomáquinas; en el segundo caso, el chisme detrás del cual van todos los protagonistas es un contenedor de nanomáquinas que se puede usar para crear fábricas enteras.

A estas alturas, la realidad de la nanotecnología dista mucho de la ficción. La máquina de Feynman es ya realidad: un científico se puede sentar delante de su ordenador, y escribir lo que quiera con átomos, e incluso escribirlo con el material que quiera, usando el denominado microscopio de fuerza atómica (AFM, atomic force microscope) desarrollado por el profesor Mirkin y su grupo.. Lo interesante es que de esa forma se pueden construir detectores de ADN, o comprobadores de defectos de superficies, o miles de cosas más.

En fin, que la nanotecnología es muy probable que no sea la tecnología prometedora del año, pero sí es muy posible que sea la tecnología prometedora del siglo, o al menos alguna de ellas.

La nanotecnología se construye a si misma.