Los leones del Ngorongoro y las moscas

A pesar de estar en lo más alto de la pirámide alimenticia, los leones del cráter del Ngorongoro, en Tanzania, están perdiendo la guerra contra las moscas. Las expediciones científicas que las han estudiado, como la que cuenta su experiencia en el National Geographic de abril de 1992, los encontraron cubiertos de heridas, demacrados, al parecer debido a una mosca denominada mosca mordedora. Sin embargo, un estudio más en profundidad demuestra que el verdadero problema es la consanguineidad: todos los leones descienden de sólo 4. La consanguineidad hace que su fertilidad sea menor, y que, al ser tan parecidos genéticamente, una plaga los afecte a todos simultáneamente, poniendo en peligro su supervivencia.

En nuestro caso, la plaga es Melissa, y los leones del cráter todos los ordenadores del mundo, conectados por la Internet. Los ordenadores del mundo padecen de consanguineidad, y la internet ha hecho que todo el mundo se convierta en algo tan pequeño como el cráter del Ngorongoro. Muchísimos ordenadores tienen Windows95, y a la vez, la habilidad o las malas artes de Microsoft han hecho que prácticamente se elimine la competencia en procesadores de textos y programas de correo. La integración de Windows, que es una ventaja en muchos casos, ha hecho el resto: un virus, una plaga, no tiene más que llegar a un ordenador, y sabe que, con mucha seguridad, se va a encontrar un procesador de textos fácilmente infectable, y un programa de correo tal como el OutLook, que usará como vector para infectar otros ordenadores. Por eso ha llegado a infectar decenas de miles de ordenadores.

Si el mercado estuviera fragmentado de otra forma, tanto en sistemas operativos como en programas de aplicaciones, sería imposible que programas como estos tuvieran éxito. Los ordenadores del mundo tendrían diversidad genética, y serían más inmunes a las plagas; es decir, un virus que llegara a un ordenador, quizás ni lograra ejecutarse (porque no encontraría un procesador de textos o programa en el cual funcionaran sus macros), o no llegaría a enviarse a sí mismo a otro ordenador (porque no sabría como manejar el programa de correo). La cadena de infecciones se rompería inmediatamente.

Otra razón más para pasarse a Linux, o al WordPerfect, o, quizás, a la máquina de escribir.

Predicando con el ejemplo