El nombre de la máquina

El otro día, tratando de buscar la referencia de un libro en Amazon, en vez de encontrarme con la familiar página en tonos verdes y muchas solapas, me encontré una página bastante más espartana con un link a un sitio donde se podían comprar libros. Y es que me había metido en amazom.com , uno de los sitios llamados typo pirates, o piratas de los errores ortográficos. Como el que tiene dedos se equivoca, y en la Internet, el que no corre vuela, hay cientos de sitios que se aprovechan de los errores que comete la gente al teclear para medrar, confundiendo a veces al internauta despistado que acaba en ellos. Por ejemplo, hay un yahho.com, y un wwwcitibank.com , sin el punto entre www y citibank.Y todos estos casos son complicados de dirimir: la única solución que cabe es denunciar al que posea el sitio por algo llamado "dilución de copyright", pero para prevenir, lo mejor es registrar todos los nombres que se parezcan al de uno, o que puedan surgir de una equivocación, lo cual cuesta una pasta.

Este es uno de los problemas actuales del sistema de nombres; pero no el único. El otro problema es su escasez: a pesar de que hay infinitas formas de combinar letras, no todas sirven para un fin determinado, y además, algunas se están terminando. Por ejemplo, es imposible ya registrar nombres .com con 3 letras. Y hace poco, unos estudiantes ingleses trataron de registrar todos los nombres con 4 letras, que son medio millón. En realidad, no se gastaron un duro: simplemente reservaron los nombres, con la intención de registrarlos más adelante. Y en una investigación hecha por el Wired, encontraron que sólo unas 1500 palabras del diccionario inglés de 27000 palabras estaban sin registrar.

Y el problema ya no es sólo que falten nombres, es que faltan números (ya sabéis que, en realidad, cada chisme conectado a internet tiene un número, con el que se corresponde un nombre). Por muchas direcciones posibles que haya, es un número finito, cuatro mil millones, y lo peor del tema es que están mal repartidos. Algunos sitios tales como el MIT o DaimlerChrysler se han reservado redes de clase A, con 17 millones de posibles números. O sea, que se está acabando el espacio en Internet.

La solución, en principio está a la vuelta de la esquina. Empresas como Centraal o RealNames  hacen corresponder un concepto con un sitio; por ejemplo, si uno mete "American Airlines" acabará en la página de la empresa, y no en un artículo que hable sobre líneas aéreas americanas; en los últimos navegadores ya se puede meter una frase en donde se meten las direcciones y va directamente a un sitio. Y en cuanto a los números, el nuevo protocolo, IPv6, va a multiplicar por 60000 el número posible de direcciones. O sea que podremos respirar. Al menos por cierto tiempo.

Números y nombres