Cambiando de piel

En la Tercera Ola, de Alvin Toffler, un libro de principios de los años 70, se hablaba de que se acercaba la era de la personalización en masa, en contraposición a la era de la fabricación en masa, que se inició con el Ford T en los años 20. La personalización en masa significaba que se podía fabricar en masa, pero a la vez, dándole un toque personal a cada uno de los productos. Al principio, fueron camisetas, pero hoy en día puedes comprar todo tipo de cosas personalizadas, desde cuentos hasta coches.

¿Pero qué pasa con los ordenadores, que fueron los que hicieron posible esta revolución? ¿Y con los programas, que son los que haen que los ordenadores sirvan para algo? Pues sí, se pueden personalizar: puedes elegir entre que te dé el coñazo el clip o que te lo dé Einstein en el Microsoft Word, y puedes cambiar colorines y tipos de letra, pero poco más.

Pero la personalización, en forma de skins, mods o temas, ha llegado a nuestra pantalla. Al principio eran solo algunos programas, como el Sonique, los que se podían personalizar, pero ahora hay cientos de ellos; los mismos entornos de ventanas que administran cómo nos comunicamos con el sistema operativo, son "temables", al menos en el caso de Linux, y de las próximas versiones de Windows, o de algunos programas que hay para modificar el entorno Windows, como WindowBlinds. En fin, que puedes hacer que tus ventanas parezcan del Windows, del Mac, o de algo totalmente diferente.

Eso hace que cada entorno de trabajo sea diferente: uno puede elegir skins, mods y temas de forma que la pantalla de cada persona tenga una pinta totalmente diferente de la de al lado: botones en sitios diferentes y con funcionalidades diferentes, iconos diferentes, e incluso puede que uno tenga que partirse la cabeza para ver qué es un icono y qué no lo eso; pero claro, eso puede resultar un problema en ciertos entornos de trabajo: imaginaros que cada vez que uno se montara en un coche tuviera que imaginarse qué es el volante, qué es el acelerador y qué el mando de la radio. Pero claro, siempre cabe la opción de no poner ningún skin, o bien poner un skin que haga que un programa que uno desconoce se comporte como otro que uno conoce.

Siempre sorprende la cantidad de esfuerzo e imaginación que la gente puede poner en estos skins o temas, cuando no se van a llevar un duro por ello, simplemente la fama, y el gusto de saber lo popular que es un tema que uno ha diseñado; imaginaros la satisfacción de saber que han visitado la página web de uno, pero multiplicado por cien, porque el skin está siempre presente cada vez que uno escucha una canción, o el tema siempre presente cada vez que uno abre o cierra una ventana. En este sentido, son la publicidad definitiva: un skin que esté relacionado con alguna película, como el Señor de los Anillos o Austin Powers, están siempre presentes enfrente del usuario, y son mucho más efectivos que un banner en una página que uno visite, que se puede ver o no.

En fin, muy pronto, en el futuro, va a ser difícil, mirando a una pantalla donde alguien esté trabajando, saber qué sistema operativo está ejecutando, pero a lo mejor sí reconoceremos el toque de un artista de los temas, y diremos: estás trabajando en un VanG0gh.