El mito del campesino de la edad media

Todos habéis oido eso de que "un campesino de la edad media recibía menos información en toda su vida que la contenida en la mitad de un periódico". Esa cita es probablemente apócrifa, y lo más cercano que he encontrado es el hecho de que la mitad de la edición del New York Times contiene más información que la que un campesino en la Inglaterra del siglo XVII puede recibir en toda su vida; y que el inglés de los tiempos de Shakespeare contenía sólo unas 50000 palabras, mientras que actualmente tiene alredededor de un millón, veinte veces más.

Lo segundo es cierto, aunque también es cierto que la persona media no usa más de mil o dos mil palabras en su desempeño habitual, así que le da igual que haya un millón, dos millones, o sólo cinco mil; las palabras nuevas que se han añadido, como televisión y talibán, a veces reflejan conceptos nuevos, pero a su vez sustituyen a otras que ya no se usan, como polibán y miriñaque. O sea que ese factoide es más bien irrelevante.

Y en cuanto a lo del campesino, me da la impresión de que es mentira. Lo que sí es cierto es que cada persona absorbe información desde que se despierta hasta que se acuesta, y que mientras una persona está despierta, está absorbiendo información. Si la persona actual pone la radio cuando se despierta, el campesino de la Edad Media olfatearía el aire, para averiguar si iba a llover o no. Si la persona actual se coloca delante de un ordenador a elaborar un informe o a hacer un balance, el campesino tenía que decidir, para cada mata de tomates, cuál estaba suficientemente maduro para recogerlo, y cuál tenía que quedarse y cuál tenía que darle al señor. Y si la persona actual el domingo se va a comer a un restaurante, y se tira horas esperando mesa, el campesino de la Edad Media se iba a Misa, se tiraba horas en ella, y antes y después se encontraba con el resto de su comunidad, y hablaba con ellos y se enteraba de los últimos cotilleos; también podía observar los capiteles y tratar de elucidar su contenido, y mirar las vidrieras y aprender la vida de Santa Cunegunda, o buscar entre las mozas del pueblo quién sería mejor paridora.

Lo que quizás sí sea cierto es que hoy en día se lee mucho más, porque el analfabetismo en la Edad Media, y, para el caso, en el siglo XIX, era rampante, pero no creo que recibiera y procesara menos información el pobre campesino, ni que tuviera noticia de menos hechos. Porque yo puedo empaparme un domingo el periódico y enterarme de lo que pasa en Sierra Leona, pero veo los árboles que hay plantados en las aceras de mi barrio y no tengo ni idea de si son algarrobos o pinos piñoneros. Veo una planta por el suelo y no sé si, en caso de extrema necesidad, podría zampármela o no. Y veo nubes y no sé si van a por agua o si va a llover o no; tengo que ver el canal Meteo, que, a veces, se equivoca.

Lo que está claro es que, en cada momento de la Historia, las personas reciben y procesan la información necesaria para sobrevivir. Es poco probable que un campesino de la Edad Media tuviera stress, pero simplemente porque no sabía lo que era eso. De eso que se libraba.


Last modified: Tue Oct 9 08:37:37 CEST 2001