La cadena de San Pascual

Seguro que os acordáis. Un día, llegáis a casa, abrís el buzón, y encontráis una carta que, con letra vacilante, tiene vuestro nombre como destinatario. La abrís, y dentro, con la misma letra, encontráis una lista de gente, a la cual se supone que tenéis que enviar una postal, y además tenéis que mandar la lista a más gente, por lo menos a 10. Si rompes la cadena, tu vida no valdrá ni lo que un PC del año pasaado. Si la sigues, no solo recibirás dichas miles sino unos cuantos millones de postales de todo el mundo mundial. Seguro que además, alguno de vosotros la hicisteis. Yo lo hice. ¿Cuantas postales recibisteis? Las que yo...

Avanza la tecnología, pero todo sigue igual. En internet, este tipo de cosas, llamadas letras encadenadas, han florecido, y florecido, y multiplicado; con la variante de que además, piden dinero. Si pides un dólar a mucha gente, y le mandas a los anteriores, recibirías muchos dólares. A veces, esos dólares se suponen que son para una fin benéfico, como la reciente mara una chica llamada Jessica Miyek, supuestamente solicitada por la American Cancer Society.

Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera con su tiempo, pero que sepa que, para empezar, las cartas encadenadas no funcionan, y para seguir, en muchos casos se trata de un fraude; las direcciones encierran muchas veces el mismo nombre, que es el que se va a quedar con la pasta. En el caso anterior, es positivamente un fraude, y no hay más que meterse en la página web de la Cancer society para averiguarlo.