Mi primera vez

El domingo pasado lo hice por primera vez. Al principio estaba un poco nervioso, porque no sabía cómo sería la experiencia, pero todo fue más o menos bien. Un poco decepcionante, tal vez. Una hora más tarde ya habíamos acabado.

Lo mejor vino al día siguiente, cuando El Corte Inglés me envió el pedido que había hecho por Internet, y vimos que estaba casi todo lo que habíamos pedido. Porque no es otra cosa de lo que estoy hablando: mi primera experiencia con el comercio electrónico.

La razón por la que lo usé es basntante simple: por circunstancias familiares, es más fácil meterse en internet y hacer un pedido, que desplazarse al Hipercor y tirarse un rato allí haciendo compras; así que un domingo por la mañana, Internet en ristre, nos dispusimos a hacer las compras.

No puedo decir como son otros sitios, pero la impresión en el Hipercor es que es algo difícil encontrar las cosas. Están organizadas por secciones, y dentro de las secciones por grupos de productos, y dentro de eso por marcas; pero muchas veces es difícil averiguar dónde está metido algo. Por ejemplo, ¿dónde están los cepillos de dientes? ¿Y los pañales para niños? Por otro lado, elegir un producto es fácil: se pone una cantidad al lado del nombre del producto, se da a añadir a carrito, y ya está. Aunque se echa en falta que se pueda ver siempre lo que se tiene en el carrito; y no sería demasiado difícil, con una ventana aparte que usara JavaScript o Java.

El principal problema es que es difícil encontrar algunos productos; muchas veces porque están en "Droguería" en vez de en "supermercado". Y digo yo, ¿tan difícil es meter todos los productos en el mismo sitio? Otro problema adicional es el tiempo que se tarda: tienes que ir menú por menú, apartado por apartado, buscando lo que hay; y al final te pasas más rato buscando por el sitio que seleccionando cosas. Y además, no hay fotos de los productos, de forma que a veces no estás muy seguro de lo que compras, porque la descripción no es demasiado completa. Además, de productos frescos no se pone el precio, y tiene que pedirlos uno un poco a "ciegas".

Lo bueno es que, al día siguiente, me llamaron de servicio al cliente contestando a algunas observaciones que había hecho, y pude completar el pedido por teléfono. Llegaron a llamarme incluso un par de veces.

En general, mi impresión es que el pedir por Internet no tuvo demasiadas ventajas frente a simplemente pedir por teléfono mirando un catálogo; incluso hubiéramos tardado menos si hubiéramos pedido por teléfono (pero claro, no podríamos haberlo hecho en domingo). ¿Tan difícil sería, por ejemplo, que uno enviara una lista de la compra escrita con cualquier procesador al sitio, el sitio te devolviera una página con todas las opciones posibles para esa lista de la compra, alguna sugerencia quizás, y uno seleccionara y le fuera dando el precio automáticamente? En fin, sigo soñando. Quizás la segunda vez sea mejor.

De compras en internet por amor al comercio
Intentando vender al mejor postor, aunque no resulta fácil.