La revolución del MP3

Cuando uno oye hablar de un nuevo formato musical, como es el caso del MP3, se pone inmediatamente a hacer sitio en el trastero para colocar los CDs al lado de los vinilos y de los cartuchos de ocho pistas, si es que todavía queda sitio después de haber guardado todas las cintas Beta.Ese es un peligro que uno corre, pero creo que las ventajas que representa el MP3 son bastante más interesantes. Y esa ventaja no es otra que la gratuidad total de la música. Creo que esto, dentro de poco, va a ser inevitable.

No nos engañemos, piratería ha existido siempre. Cada uno de nosotros tiene decenas o cientos de cintas grabadas de la radio, o grabadas en CDs de amigos. Desde que se han puesto de moda (y han bajado de precio) los grabadores de CDs, también tenemos CDs de música pirata, y además con calidad digital.Todo esto es inevitable, sucede y sucederá, aunque suban de precio los CDs vírgenes. Y sin embargo, se siguen vendiendo CDs, y la música sigue siendo un gran negocio. ¿En qué va a cambiar todo esto el MP3?

Pues para empezar, nos libera del soporte físico. Un MP3 no tiene porqué estar atado a un CD, o a un vinilo, o a una tablilla de arcilla. Puede estar en cualquier sitio: un CD, un ZIP, un disquete, un reproductor de MP3 tal como el Rio, el disco duro de nuestro ordenador. O en ningún sitio: lo descarga uno de la Internet y lo borra cuando deje de gustarle a uno.

Para continuar, nos permite una gestión eficaz de lo que tenemos en la discoteca, así no tiene uno que andar buscando aquella cinta donde estaba grabado aquello que ya uno ni se acuerda: todo ello está catalogado, digitalizado, y si tenemos un disco duro suficientemente gordo (y si no, se lo compra uno, porque valen cuatro perras) lo puede tener uno ahí, a mano. O bien, para los 30 duros que valen los CDs, se hace uno un CD con sus 60 MP3 preferidos y ya está. O un DVD con sus 250 MP3 preferidos.
Pero a quien más libera el MP3 es a los propios artistas. A lo mejor pensaréis: caray, si pirateamos los discos, dejamos a los pobres artistas sin un duro, ¿no? Pero lo cierto es que una parte ínfima del precio final de un disco va a parar al artista, quizás entre un 5 y un 10%. Donde verdaderamente sacan pasta es en los conciertos; y es cierto que uno, por muchos discos piratas que tenga de un grupo, va a los conciertos. Si no que se lo digan a Extremoduro. O a los Grateful Dead, que no consiguieron ni un superventas, y sin embargo había gente que seguía por todos los USA sus conciertos, y que lloraron en masa el día de la muerte de Jerry García. De hecho, los Grateful Dead apoyaban el pirateo de sus conciertos, e incluso ponían una zona especial para todos aquellos que querían poner sus casettes para grabarlos.

Con el MP3, un grupo de la Patagonia puede sacar todos sus éxitos en internet, y asegurarse que cuando haga una gira por Alemania va a ir gente a sus conciertos, aunque no tenga discográfica, o aunque su discográfica no distribuya por ahí. Un grupo local puede tener dimensión global, y además, teniendo en cuenta que los medios de producción son cada vez más baratos, un grupo se puede autoproducir, lanzarse en internet y tener un gran éxito, como ya hace gente en el sitio de arriba.

En resumen, que a quien menos le gusta lo del MP3 es a la máquina (recordas "Chicos pálidos para la máquina", de Ilegales), a las discográficas, porque ellas son realmente las que van a salir perdiendo. A los artistas, y más a los verdaderos artistas, les da igual. La gente va a seguir yendo a sus conciertos.