¿Robots inteligentes?

La mayor parte de la gente piensa en los robots como si fueran el androide C3P0, de las guerra de las galaxias, cortés, pero un poco cobarde; o como el R2D2, un cacharro terriblemente inteligente, pero ininteligible. Resulta una decepción ver qué son los robots hoy en día, y como han evolucionado desde el principio, pero lo cierto es que los robots empiezan a tener cada vez más importancia, y se empiezan a parecer cada vez más a lo que se predijo en novelas y cuentos de ciencia ficción tales como los que aparecen en Cuentos completos I. Isaac Asimov Cuentos completos I, de, Isaac Asimov, es decir, robots detectives (en Los Robots del Amanecer), robots científicos, e, incluso, robots amantes. Pero a la vez, van surgiendo criaturas totalmente diferentes a lo que aparece en esos cuentos.

El clásico Aibo, del que hemos hablado ya en Atalaya, no sorprendería a Asimov, ni siquiera el que se use para monitorizar a ancianos, ni el cariño que le acaban teniendo. Pero sí le sorprendería saber las muchas formas que están adquiriendo los robots actuales: robots que son capaces de auto-ensamblarse, para adquirir la forma más adecuada a una misión determinada, robots que son capaces de reproducir con sus gestos emociones humanas, como Kismet, robots diminutos que funcionan con energía solar, o que juegan al fútbol, o que están programados por niños.

También están lejos los androides como Marvin, el androide paranoide de Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams
Guía del autoestopista galáctico
Douglas Adams, el primero de una trilogía muy divertida, en la que también aparece un planeta poblado de robots que decide exterminar el resto del universo. Esa es la parte que se llevan los robots en muchas películas, como en Terminator. Porque, como hemos visto la atalaya anterior, la inteligencia artificial está un poco lejos.

Aunque depende como se mire. Si se ha conseguido un robot "inteligente" como Aibo (tan inteligente como los chuchos domésticos), ¿no se puede conseguir alguno tan inteligente como para ser capaz de darte conversación y tender la ropa cuando haga mucho frío? La respuesta, en un par de Navidades.