Sabiduría y microportales

Hace no tanto tiempo, para saber de informática bastaba leerse un libro: el Tanenbaum o alguno por el estilo. Pero el ritmo de cambio cambió, y al poco tiempo hizo falta leerse todos los meses una revista, tal como el Byte. Hoy en día, si no te lees todos los días las noticias de al menos 2 o tres portales verticales (o microportales, de lo que hablé en una Atalaya anterior), parece que no estás informado sobre el tema. Y te dicen: Oye, has oído que...? y si no lo has oido, te sientes frustado.

Así, te lees más y más noticias, te suscribes a las noticias por correo electrónico que te mandan todos los días, y las lees, y las comparas, y las imprimes (para llevártelas al cuarto de baño), y acabas enterándote cada vez que sale la versión nueva del kernel de Linux, un virus nuevo invade a los infelices que todavía usan Windows, o si Bill Gates se ha levantado de buenas una mañana y ha comprado Andorra. Y te mantienes al día.

El problema es que un día te comentan que acaban de estrenar una película de tu (anteriormente) actor preferido, y no te has enterado. Porque, claro, no tenías tiempo. Ni, de hecho, de ir al cine a verla.

En fin, que esto de los microportales está muy bien, pero no hay que abusar. Siempre será mejor leerse una revista, sobre lo que no suele cambiar en semanas, o un libro, que habla sobre lo que no cambia en años, y saber un poco de todo, aunque al final no se sepa mucho de nada. Pero ¿para qué quiere saber uno mucho de nada?. Tanto va el cántaro