sexo y tecnología

Animado solamente por un afán investigador, un día decidí sumergirme en las más oscuras mazmorras de Internet, buscando un sitio donde hubiera señoritas ligeras, o a ser posible, totalmente carentes, de ropa. Sin saberlo, me ví atrapado en un mundo del que ere muy difícil salir.

Y era difícil salir por varias razones. En algunos casos, las páginas ocupaban toda la pantalla, y eliminaban la barra de menús, con lo cual, si uno no se acordaba de la tecla, tenía la pantallita para los restos. Otras páginas tenían más mala leche: al cerrarlas, abrían otra, y si uno no era suficientemente rápido, no había forma de eliminar la página. Casi todas ellas lanzaban diferentes ventanas, te invadían, en una palabra, te atrapaban. Por no mencionar el fichero de cookies: después de un paseo por estos sitios, parecía un surtido Cuétara, de tanto cookie como habían metido. En fin, que estas páginas son las que tienen un dominio más amplio de la tecnología web.

¿Y todo esto para qué? Pues al final, para nada. Un par de fotos malamente digitalizadas, y muchas páginas de enlaces que a su vez apuntan a páginas de enlaces que a su vez apuntan también a páginas de enlaces (o páginas con publicidad). Las páginas de veras, son de pago, y son los sitios que más dinero dan en Internet, y han sido además pioneros del comercio electrónico, acceso seguro, "streaming video", y muchas otras cosas... Ya se sabe, si quiere uno que una tecnología tenga éxito, añádele un poco de sexo.