Cada día somos más

O quizás no, con esto de la Internet gratuita. Aunque antes no se pudiera decir que quien tuviera todos los elementos para acceder a Internet no lo hiciera por el coste del proveedor, ahora, ni siquiera eso. No hay que pagarle al proveedor. ¿Cómo se le ha podido ocurrir a alguien esto? Y, lo que es más importante, ¿quién gana con ellos?

Primero, tenemos que colocarnos en el contexto europeo. En Europa, las llamadas locales valen dinero, e incluso mucho dinero. Pero claro, eso está bajo control de las compañías telefónicas nacionales, y no se puede tocar. Sin embargo, a principios de años se introdujo la libre competencia. En algunos paises, incluso antes. Y estas nuevas compañías telefónicas, quieren hacerse con parte del pastel de las telecomunicaciones, ofreciéndoles a sus usuarios cuantos más servicios, mejor.Es más, esas compañías tienen su propia red, con lo cual, si llamas por teléfono a algún teléfono de esa red, la compañía telefónica tiene que pagarle parte de la llamada a la compañía privada.

De eso se dio cuenta antes una compañía de venta de electrodomésticos, Dixons, que montó el que es quizá el primer servidor gratuito en Europa (exceptuando redes ciudadanas), FreeServe, en 1998. Freeserve ofrecía acceso gratuito a todo el que lo pidiera, y tuvo millones de suscripciones el primer año. Las ganancias procedían de los costes de interconexión de la compañía con el bucle local, probablemente Mercury o BT; es decir, cada vez que el usuario llamaba, parte del dinero iba a la compañía local y parte a FreeServe. Poco dinero, pero hay que tener en cuenta que son millones de usuarios conectándose millones de horas todos los días.

La cosa saltó a otros paises, como Francia, donde WorldOnline comenzó a dar también servicio gratuito. Y posteriormente a España, donde tras el anuncio de BT, de que iba a dar acceso gratuito, y el acceso que da EuskalTel, una asociada de Retevisión, en Euskadi, Canal 21 comenzó a dar acceso gratuito, más tarde Airtel, y al final, no le quedó otro remedio que ofrecerlo a Telefónica con su filial Teleline. Tanto BT como Retevisión tienen red propia, o sea que en realidad se benefician con parte del coste de cada llamada.

Evidentemente, con todo esto gana el usuario, aunque no mucho; mi impresión es que la mayoría de los que se apunten, como es mi caso y el de la gente que lo ha comentado en la lista de correo, lo va a hacer por el espacio en disco o por coleccionar direcciones de correo electrónico. Pierden los proveedores: o se asocian a una compañía de comunicaciones, o empiezan a trabajar para empresas, o perecen. Y ganan las compañías de telecomunicaciones, privadas o públicas, que, hay que ver, siempre son las que acaban ganando.

Coleccionismo de proveedores