tecnología al alcance de todos

Un grupo de gente, y de pronto suena un teléfono móvil. Todo el mundo se echa la mano al bolsillo. ¿Sala de espera de un aeropuerto? No, la cola de los comedores universitarios. Anuncio de compartir piso, y hay que llamar a un móvil. ¿Piso para ejecutivos? No, piso de estudiantes.

Partido de máxima rivalidad, y todos los colegas se juntan a verlo. ¿En el bar de la esquina? No, en el piso de estudiantes de un compañero, que tiene un decodificador de Canal Plus.

Experimento de paralelismo: se trata de ejecutar un programa en uno, dos o tres ordenadores conectados en red, y ver qué mejora se obtiene con la ejecución paralela. ¿Departamento de supercomputación de una empresa? No, piso de estudiantes de tercero, que están haciendo las prácticas de alguna asignatura.

Todo esto ocurre, y quizás por primera vez este año. Y no se debe a que haya mucha pasta entre los estudiantes, sino que todas esas cosas se están haciendo tan accesibles, que ya prácticamente las puede usar cualquiera. Un móvil por diez mil pelas, con 8000 en llamadas, no vale mucho más que un libro de texto, y te ahorras las colas en la cabina de la esquina y los claves de los locutorios (que, por cierto, ya casi todos se han convertido en tiendas de telefonía móvil). Y en cuanto a los ordenadores y demás periféricos, no hace falta que diga que cada vez son más baratos, y los sistemas operativos tienen soporte para poder usarlos fácilmente.

Todo esto no sé lo que significa, salvo que quizás la diferencia entre los que tienen y los que no tienen tanto se hace más pequeña, puesto que el acceso a la tecnología barata nos iguala un poco a todos. Puede haber diferencia en el tamaño del móvil (más pequeñito y con más colorines, más caro), o en lo gordo del ordenador, pero por lo demás, casi todos podemos tener un poco de esa tecnología.

Esperemos que el nuevo milenio no esté saturado de tecnología de usar y tirar
Parece que tengamos ordenadores de usar y tirar, aunque podemos evitar el vertedero.