tecnología de usar y tirar

Hace un par de años, mi mujer y yo llegamos a esa fase de los matrimonios en la cual se empiezan a estropear los electrodomésticos. Hace 30 años, cuando alguien se compraba un frigorífico o una lavadora de recién casado, era para toda la vida, o al menos hasta que el chiquillo o la chiquilla se casara y se la pudieras dar. Hoy en día, los electrodomésticos no duran más de 6 o 7 años.

Si nos salimos de los electrodomésticos y vamos a otros aparatos, sección "imagen y sonido", el tiempo medio de vida disminuye aún más. ¿Televisiones de más de cinco años? ¿Equipos de música con 4 años? ¿Walkman con dos o tres años? Bueno, estos sí, pero si los tienes en un cajón.

Todos estos chismes están diseñados y optimizados para tener una vida media determinada. Algunos pueden salir mejores, otros peores, pero cuando se sobrepasa la vida media, empiezan a salirle pejigueras, y empieza uno a tener que visitar el servicio técnico oficial, y en muchos casos, a dejarse en las reparaciones un porcentaje considerable del precio de venta inicial. Pero es que en muchos casos ni siquiera se llega a la vida media: en una sociedad de consumo, cada cierto tiempo hay que cambiar los chismes, y sobre todo chismes tan sujetos a la moda como esos (¿que tienes un discman sin superbass? Ya tardas en cambiarlo, tío).

Pero es que esta tendencia llega al extremo con los móviles. Con esto de estar los terminales subvencionados, la mayor parte de la gente, en cuanto que se le casca lo más mínimo el móvil, o simplemente se le gasta la tarjeta, directamente cambia el móvil. Algunos compañeros míos van ya por el cuarto o quinto, y es normal que la gente haya tenido un par de móviles. Lo cual resulta bastante paradójico: un pedazo de alta tecnología, con procesadores digitales de señal, miles o quizás millones de líneas de código, y transceptores de radio, ¡gratuito! Y no sólo eso, de usar y tirar.

Y no sólo los móviles, los videojuegos. Ayer pedí una pizza y me regalaron un juego de vídeo con 20 juegos, entre ellos el Tetris. Sí, de acuerdo, totalmente cutre salchichero, y por ningún sitio aparecía el fabricante (estará hecho en Viet Nam, o en Kampuchea), pero tiene un microprocesador, una memoria, una pantalla LCD. Como un tamagochi que me regalaron en una tienda de juguetes.

¿Cómo se ha llegado a una sociedad en la que la alta tecnología es cómo los kleenex, de usar y tirar? ¿Es más barato producir un paquete de 10 pañuelos que un videojuego? Porque es que a mí rara vez me han regalado un paquete de kleenex cuando he comprado una pizza (bueno, he podido usar todas las servilletas de papel que he querido). La respuesta es que, bueno, sí. Para empezar, las materias primas del silicio, con el que se hacen las pantallas LCD y los chips son, básicamente, arena. Y la materia gris necesaria para idearlos y diseñarlos está ya amortizada, porque se trata de tecnología de hace 10 años.

El caso de los móviles es muy diferente: no es que sean baratos de producir, aunque lo son, sino que quien está pagando el coste es otra persona, no uno: cada vez que lo llaman a uno al móvil, pagando más que si se tratara de una llamada a Suecia, está amortizándose el coste del móvil.

El problema es que con todo esto se está favoreciendo una cultura de lo transitorio, del consumo, que no es la más adecuada para el medio ambiente; cada cosa que se produce no sólo cuesta materias primas, "cuesta" contaminación y productos tóxicos que se liberan en el medio ambiente. La producción de chips es un proceso muy contaminante, por los productos que se usan para limpiar las obleas de silicio de impurezas. Además, se consume agua, electricidad, y todo ello para algo que se va a usar un par de veces y tirarse.

En fin, que no os voy a decir que rasguéis vuestras vestiduras y os tiréis al monte, a consumir sólo bayas silvestres y alimañas, pero sí que hay que pensar antes de consumir, y si nos deshacemos de chismes, reciclarlos, donarlos, o, porqué no, venderlo en alguno de los sitios de subastas en Internet.

Parece que tengamos ordenadores de usar y tirar, aunque podemos evitar el vertedero.
Cada día más, la tecnología está al alcance de todos