a vista de todos

Una de las últimas cosas que se nos ha ocurrido es colocar en nuestro despacho una Webcam (disponible en http://mercurio.ugr.es/~victor/webcam.html). La cámara no siempre está funcionando, y muchas veces cuando funciona no se ve nada, porque le ponemos un PostIt delante, pero de vez en cuando se ve algo.

Para empezar, colocar la webcam no pudo ser más fácil: se conecta al puerto USB, se instala el software en Windows, Windows se queda colgado un par de veces y hay que rearrancarlo, y ya está. Luego, se hace que escriba en un directorio que está en realidad en una máquina Linux, y ese directorio se muestra mediante un servidor web. En un ratillo, nuestro despacho en la universidad de Granada estaba en internet. La foto, además, se actualizaba cada minuto.

¿Y cómo fue la cosa? Bueno, divertida al principio: todo el mundo se abrió una página web en su directorio, y nos entreteníamos viéndonos a nosotros mismos currar a veces, y a veces todo lo contrario. A veces la poníamos apuntando hacia el techo, o hacia el suelo, o hacia los Clicks soldados americanos que tenemos. O al pingüino de Linux que también tenemos. En fin, una nueva fuente de entrenimiento.

Luego, se fue haciendo cotidiano. Sólo nos veíamos currar y currar, aunque cada vez que entraba alguien en la habitación le decíamos que saludara al mundo. Y es que, sin darnos cuenta casi, todo el mundo podía vernos. Hasta cuando poníamos los pies encima de la mesa y nos poníamos a pensar.

Desde el otro punto de vista, es aún más divertido. Todos los colegas empezaron a enviarnos e-mails diciéndonos que enfocáramos esto, o lo otro, o que vaya pinta que teníamos, o que no se veía nada. Incluso yo, cuando estaba en casa, les decía que no pusieran la cámara mirando hacia la ventana, para que se viera bien. E incluso a veces me conecté a la página de noche, viéndola toda negra, claro está.

En fin, que no sé si seguirá mucho tiempo la cámara, pero mientras ha estado, no nos ha extrañado nada la fascinación que ejercen sobre tanta gente, desde la célebre Jenni hasta la célebre historia de la serie Big Brother, en Holanda. El estar todo el día a la vista de alguien, o el poder observar a alguien o a un grupo de gente todo el día, nos lleva a los tiempos pasados cuando, teniendo un balcón a la plaza del pueblo, te enterabas de la vida de todos (si te interesaba, claro). Y el cómo puede cambiar el comportamiento de alguien que se sabe observado al principio, para convertirse al final en algo cotidiano. Por eso tampoco extraña que haya gente que se meta en casas de cristal para ser observados: al principio, puede que dé un poco corte, y se tienda a actuar, pero al final, es parte de tu vida. Al fin y al cabo, ¿quién no es observado durante su vida cotidiana?

Desnudos en el ciberespacio, que trata de la intimidad (o de su ausencia) en la Internet.