Eso del WAP

Como suelo ser eso que se llama en Granada un goleor (no os perdáis una serie de Atalayas, dentro de poco, sobre figuras y figurines de la informática y la internet, donde hablaré sobre los goleores, los listillos, los cantamañanas, los monstruos, y demás), pues no he podido resistirme a la tentación de comprar un teléfono WAP. Por si habéis estado en otro planeta últimamente, y no sabéis lo que es un WAP, se trata básicamente de un teléfono móvil GSM que puede acceder a Internet.

Para empezar, no vale mucho más caro que otro teléfono, o al menos que un teléfono de los buenos. O sea, que es asequible. A partir de ahí, tienes que llamar a la compañía del teléfono (en mi caso Airtel), y que te den de alta en el servicio WAP. Eso puede ser más o menos complicado, porque tienen un sistema de reconocimiento del habla, que a veces no va muy fino, y antes de conseguir darme de alta en el servicio Airtel Conecta me di de alta y baja en dos o tres cosas más.

Cuando ya estás dado de alta, sólo es cuestión de irse al menú correspondiente del teléfono, el que diga lo de "Acceder a Internet", y adelante. En el caso de mi teléfono, parece que tiene que generar una contraseña nueva cada sesión, lo cual lleva un rato; de ahí, accede a Navegalia.

¿Cómo fue el resto? Pues como os podéis imaginar, un coñazo. Para empezar, la pantalla de 5 líneas por 20 o 30 caracteres me recuerda mis tiempos del Spectrum (de 40x24 caracteres), pero en peor. Prácticamente no se puede ver nada, pero bueno, las líneas más largas van moviéndose solas, o sea que muchas veces no te da tiempo de leerlas, y se pueden mover con los cursores; pero lo peor es cuando quieres irte tú directamente a un sitio web; está bien si es pp.com, pero si se te ocurre meter un sitio de 50 caracteres, puede ser horrible; y más porque mientras lo haces, estás pagando a 6 pesetas el minuto (o sea, 5 veces más de lo que suele costar cualquier servidor); en todo caso, eso no es tan grave para los que estén acostumbrados a los mensajes cortos, pero no es muy rápido para quien está acostumbrado al teclado qwerty.

La conclusión que se saca de todo esto es que vale, muy bien, WAP está ahí, pero para que sea realmente útil le falta todavía un buen trecho, o casi una revolución en los interfaces de usuario. Lo bueno sería que se pudieran entrar las direcciones o los formularios directamente por voz; y que la salida fuera también por voz o a una pantalla más grande. El problema es que el reconocimiento del habla, aunque es un hecho, necesita mucha potencia de cálculo y mucha memoria, y aunque se pudiera meter en un móvil, chuparía batería que ni te cuento. Pero no aspiro a tanto: conque tuviera algo similar a mi Palm Pilot, y que además fuera teléfono, me conformaría. Tiene una pantalla decente, se puede meter texto usando un bolígrafo, y tiene una potencia de cálculo aceptable. Lo que ocurre es que para cuando pasa todo esto, probablemente el WAP haya sido sustituido por otra tecnología. En fin, que si tenéis muchas ganas de WAP, no os privéis, pero si realmente queréis un móvil para hacer algo, esperad un poco.

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